martes, 11 de mayo de 2010

Mi aventura de ser docente

El proceso de preparar una clase inicia fuera del aula, para lo cual empleo todas las herramientas que tengo a mi alcance, básicamente el acervo bibliográfico de mi casa, el de la biblioteca de la escuela, así como también utilizo el internet. Todo lo anterior para buscar información referente al tema que quiero preparar; la idea es comparar la forma en que los diferentes autores abordan el tema, para de esta manera seleccionar aquella que sea más accesible para los alumnos (no tan rebuscada), y complementarla en caso de que sea necesario. También seleccionó tanto los ejercicios que voy a desarrollar en clase, los que les dejaré de tarea, así como los que pudieran ser adecuados para utilizarlos en las evaluaciones.

Llegada la hora de la clase, una vez que esta ha sido preparada, comienzo con una pequeña reseña de lo que hicimos la última sesión, del tema que se vio, rescatando los elementos más importantes que es necesario tengan presentes los alumnos para la construcción de su propio conocimiento. A continuación procedo a preguntarles: ¿Qué les dice el título del nuevo tema?, ¿De qué piensan que se va a tratar?, de entre todo el conocimiento que han ido acumulando a través de su vida ¿Qué saben al respecto? o ¿Es la primera ocasión que escuchan el término?

Del ejercicio anterior rescato las intervenciones más adecuadas, las cuales me sirven de introducción para el desarrollo de la temática. La exposición consiste en la explicación de las definiciones básicas, buscando siempre correlacionarlas con situaciones comunes a las cuales los alumnos estén expuestos cotidianamente. Una vez que los términos han sido entendidos, la siguiente actividad radica en la resolución de ejercicios, para lo cual comienzo desarrollando uno sencillo para que les quede clara la relación que hay entre los conceptos y las fórmulas a emplear; prosigo con uno de mayor dificultad, como por ejemplo, donde los datos no estén tan a la vista, donde posiblemente intervenga alguna definición para encontrar el dato “oculto”, o donde exista la necesidad de hacer algún despeje a la fórmula; finalmente culmino mi participación con un ejercicio en el cual se aborde alguna situación no planteada en los anteriores, además exhorto la participación de los alumnos pidiendo me indiquen qué es lo que tengo que hacer para llegar al resultado.

Dependiendo del tema y del tiempo, en ocasiones la siguiente actividad es una dinámica donde los estudiantes pasan al pintarrón a resolver ejercicios, ya sea de manera individual o formando equipos (a manera de competencia), y motivándolos cuando las soluciones son correctas con puntos extras para sus exámenes. Cuando el tiempo no lo permite, estos ejercicios de clase se convierten en tareas, cuya finalidad es que el alumno practique, de esta manera las posibles dudas se resuelven en las clases sucesivas y no surgen hasta el día del examen cuando ya es demasiado tarde.

Finalmente antes de que termine la clase, les platico rápidamente lo que haremos la siguiente sesión, si es un tema nuevo, hago referencia a sus aplicaciones prácticas para tratar de despertar tanto su interés como su curiosidad, y les sirva de motivación para cuando sea tiempo de que llegue la siguiente clase, buscando evitar la clásica frase: “otra vez esta materia”.

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